Casi 95% del territorio de Nuevo México enfrenta algún grado de sequía tras registrar uno de los julios más calurosos de su historia, informó la NOAA.
Las lluvias del monzón han sido insuficientes para aliviar la crisis de agua. Varias presas de las cuencas del río Colorado y río Grande se encuentran en niveles críticos. La presa Elephant Butte, por ejemplo, opera apenas al 1.4% de su capacidad.
Aunque autoridades esperan mejores condiciones hacia noviembre por la posible llegada de un El Niño muy fuerte, la NOAA advierte que las lluvias no serían suficientes para eliminar la sequía.
El pronóstico también señala que las altas temperaturas continuarán durante las próximas dos semanas, mientras amplias zonas del estado permanecen en sequía extrema.