Por primera vez en la frontera sur de Estados Unidos, un sistema láser de alta energía ha sido empleado en una operación real de combate contra drones. El Comando Norte del país (NORTHCOM) confirmó que durante la noche del 25 y 26 de agosto, sus fuerzas derribaron tres aeronaves no tripuladas consideradas «hostiles» en el Valle del Río Bravo, una de las zonas con mayor presión migratoria y actividad del crimen organizado.
La operación, realizada con el apoyo del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), utilizó el sistema láser multipropósito de alta energía del Ejército (AMP-HEL), una tecnología de energía dirigida diseñada para neutralizar amenazas aéreas sin necesidad de munición convencional. Este es uno de los primeros usos operativos documentados de este tipo de armamento en el contexto de la seguridad fronteriza.
Cárteles con «tecnología creciente»
En un comunicado oficial, las autoridades estadounidenses explicaron que los drones derribados eran operados presuntamente por grupos criminales que han incrementado su uso de esta tecnología para espiar a los agentes fronterizos y facilitar el tráfico de personas a través de la frontera. «Los cárteles emplean cada vez más estos dispositivos con fines ilícitos», señaló el texto, sin ofrecer detalles sobre si los artefactos portaban cargas útiles o simplemente realizaban labores de vigilancia.
El Comando Norte también subrayó la cooperación con las fuerzas armadas de México, a quienes agradeció su respaldo en la región. «Trabajamos juntos para combatir esta amenaza en la zona fronteriza», indicaron, en un guiño a la colaboración bilateral en materia de seguridad, aunque no se precisó el alcance de la participación mexicana en esta operación específica.
Presencia militar en la frontera
Actualmente, cerca de 8.000 efectivos militares estadounidenses se encuentran desplegados en el marco de la Fuerza de Tarea Conjunta Sur (JTF-SB), una unidad encargada de apoyar a las autoridades civiles en la vigilancia de los más de 3.100 kilómetros (1.954 millas) de frontera con México. El terreno, que abarca desde California hasta Texas, presenta desafíos logísticos y de seguridad que, según el Pentágono, requieren herramientas cada vez más sofisticadas.
El uso del láser AMP-HEL marca un hito en la estrategia de defensa fronteriza estadounidense, que busca contrarrestar la creciente amenaza de los drones comerciales modificados para fines delictivos. Si bien el Pentágono ha probado estos sistemas en escenarios de prueba y en conflictos como el de Medio Oriente, su empleo en la frontera sur representa un nuevo capítulo en la militarización tecnológica de la zona.